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viernes, 9 de agosto de 2013

 

Rivaldo siempre fue considerado un grande del fútbol mundial. A base de esfuerzo y mucho sacrificio alcanzó la gloria y todavía es recordado por todos los seguidores de cualquier rincón del mundo. Si en el primer capítulo del serial 'En la cuna de un Balón de Oro' nos sumergíamos en uno de los primeros clubes del brasileño (el Santa Cruz), ahora toca pasear por el barrio donde se forjó la leyenda.
Impresiona pasear por las calles donde Rivaldo pasó su infancia. A 50 minutos de la zona de playas de Recife se encuentra Paulista, el barrio pobre donde nació el 19 de abril de 1972. Sus gentes le recuerdan con orgullo a su vecino más ilustre. Es un ídolo cercano. Siempre que puede se acerca a la que fue su casa. Entre descuidadas calles se encuentra un campo de tierra que es el único lugar donde los niños pueden jugar al fútbol. Sus porterías están oxidadas y sólo se ponen las redes cuando se disputa un partido, pero es algo más que un campo: fue ahí donde Rivaldo dio sus primeras patadas a un balón.
Ya desde joven destacaba. Así lo asegura Ademir Freitas, más conocido como 'Lambreta'. Es árbitro, dirigió muchos partidos del brasileño y conoce mejor que nadie cómo fueron los inicios de Rivaldo. "No era el mejor de todos pero sí jugaba muy bien. Ya desde pequeño le hacían muchas faltas. Era una persona honesta y tímida. No podíamos imaginar que Rivaldo fuera a ganar un Balón de Oro".
Rivaldo se marchó del barrio y comenzó su etapa en su primer equipo, el Santa Cruz de Recife. El barrio de Paulista decidió poner al campo el nombre de 'Rivaldão' en su honor. Una leyenda comenzaba a forjarse.

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